Lenin, 150 años de leyenda

 

Luis Hernandez Serrano

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Cuando Fidel fue por vez primera a la URSS, en abril de 1963, puso unas flores blancas sobre un singular escritorio clandestino de Lenin: dos árboles truncos —uno el asiento y el otro la mesa— donde redactaba diferentes textos revolucionarios, sitio que llamaba Mi Gabinete Rural.

Este 22 de abril se cumple un siglo y medio de su nacimiento en la ciudad rusa de Simbirsk, hoy Uliánovsk, y evocamos la importante fecha a partir de la obra gráfica dejada por los fotógrafos aficionados y profesionales que lo retrataron y las películas documentales de algunos camarógrafos.

Los distintos artistas de las cámaras contaron que admiraban la naturalidad y sencillez de su conducta, que a veces ni se daba cuenta de que apuntaban para él sus equipos, y cuando se percataba, pedía amablemente que retrataran y filmaran prioritariamente al pueblo, de ahí que en la mayoría de las gráficas conservadas, el líder del proletariado mundial aparece con obreros, campesinos, soldados, estudiantes y, por eso mismo, en el Archivo de sus imágenes, que llegó a tener de 1918 a 1922 solo unas 350 o 400 gráficas y unos 900 metros de películas, se le veía acompañado de numerosas personas, rodeado de trabajadores y de delegados nacionales e internacionales en diferentes congresos, conferencias, reuniones, jornadas militares o trabajos productivos voluntarios.

Imágenes reveladoras

La primera foto que se conoce de Lenin es la de 1874, con cuatro años de edad, junto a su hermanita Olga, tomada en su casa natal. Se conservan otras con el resto del núcleo familiar, pero tal vez la más impresionante, llamativa, curiosa y célebre, sea la que le tomó D. I. Léschenko, sin bigote, sin  barba, maquillado, con peluca y una gorra. Así, completamente irreconocible, ocultó su verdadera identidad en el pasaporte empleado para viajar hacia Finlandia como K. P. Ivanov, cuando se refugiaba en una choza típica de campesino «guadañero» que era entonces su fachada clandestina, a orillas del lago Razliv, el 11 de agosto de 1917, para protegerse del asedio de agentes del Gobierno Provisional burgués.

Desafortunadamente, se tiraron solo unas pocas fotos aisladas del inicio de la insurrección durante los días 23, 24 y 25 de octubre —5, 6 y 7 de noviembre del nuevo calendario— de aquel año trascendental.

Ello explica por qué no ha llegado a nosotros la imagen de Lenin con un arma de guerra en sus manos.

Uno de los 20 artistas del lente, que con mayor frecuencia atraparon la figura, los gestos, los ademanes y las actividades de Lenin, fue P. A. Otsup. A él se deben las fotos del despacho del gran dirigente comunista mundial en su oficina del Kremlin, el 16 de octubre de 1918, cuando fue a mostrarle las que consiguió sobre las horas cruciales del 25 de octubre (7 de noviembre) en Petrogrado. Entonces Lenin diría a este fotógrafo: «La historia es más comprensible y clara si se acompaña con ilustrativas imágenes».

Mientras que Ilich leía el diario Pravda, el fotógrafo Otsup —sin que el líder proletario se percatara— aprovechó para hacerle los retratos que han recorrido el mundo y otras que después le tomó con su permiso.

Igualmente, en 1918 los camarógrafos A. F. Vinkler y A. A. Levitski, le habían atrapado gestos y pasos en los límites de su casa de descanso de la localidad de Gorki, a 35 kilómetros de Moscú, donde residió mucho tiempo luego del atentado con balas envenenadas de que fue objeto, a boca de jarro, el 30 de agosto de 1918.

Interesantes cuadros fílmicos le tomaron los citados camarógrafos al máximo dirigente de toda Rusia en otra ocasión en el patio principal del Kremlin. El filme resultante de aquel día recibió un largo título, pero obtuvo enorme popularidad a partir de la premier en las salas de cine, el 29 de octubre del propio año.

Precisamente, por los textos que calzan las fotos de P. V. Ermólov, en el documentado álbum en que nos basamos para redactar estas líneas, hemos conocido cuestiones ignoradas, como que Lenin se graduó en un curso de Cuadros de Mando de la Artillería Pesada, el 15 de abril de 1919; su participación en la denominada Fiesta de Vsevóbuch o Movimiento por la Instrucción Militar, y cuando desde la cama de un camión de la construcción pronunció un vibrante discurso en la Plaza Roja.

 Ermólov logró también mostrar cómo el líder marxista ruso sudó sus ropas en un subbotnik o sábado rojo y comunista en que laboró duro en los alrededores y el patio del Kremlin. Y en los pies de sus gráficas se habla de que alguien le sugirió que dejara la fuerte faena, para que no se cansara, a lo cual respondió que él vivía en el Kremlin y, como a los demás, también le tocaba hacerlo.

En la propia iconografía consultada se ve que Ilich no perdió la oportunidad de restablecer la economía de la república nueva: «Ahora entre nosotros se plantea una tarea muy difícil. Después de triunfar en el frente sangriento, tenemos que triunfar en el frente sin sangre, pero más complejo y penoso aún».

En el rebelde petrogrado

Gracias al camarógrafo E. K. Tisse, podemos ver ahora —convertidas en instantáneas— las imágenes fílmicas de Lenin con su esposa Krúpskaia en el recorrido que ambos hicieron el 19 de julio de 1920 por Petrogrado, y su visita a la casa del gran escritor Máximo Gorki, al Palacio Táuride, a la Isla de Kámeny donde había una casa de descanso para obreros, campesinos y soldados, así como a la Plaza de las Víctimas en los primeros combates del histórico octubre.

De la misma manera se disfrutan hoy otras escenas sugerentes y se confirman las entrevistas de Lenin con el escritor y novelista inglés Herbert George Wells (1866-1946), el 6 de octubre de 1920, el autor de La máquina del tiempo, El hombre invisible y La guerra de los mundos, quien le llamó a Ilich «El soñador del Kremlin», cuando supo de sus proyectos; aunque al regresar a la URSS diez años más tarde comprobó que eran sueños realizables.

Asimismo, Vladimir Ilich se entrevistó con varios periodistas estadounidenses, como por ejemplo, P. P.  Cristensen, el 28 de noviembre de 1921.

Por gráficas no menos reveladoras conocimos que el artífice del primer Estado socialista del mundo y su esposa observaron personalmente la puesta en práctica del primer arado eléctrico de la Unión Soviética y visitaron la primera central eléctrica rural del país, en la aldea de Káshino, el 1ro. de noviembre de 1920.

Claro que entre las más sensibles e íntimas escenas de su vida que han resistido la prueba del tiempo, están los momentos de Lenin con la Krúpskaia, con sus hermanas Olga y María; con uno de sus pequeños sobrinos y con el niñito de un gran amigo obrero de la familia en los jardines de la casa de Gorki. Dichas imágenes fueron captadas por la propia María, con la ayuda técnica del fotorreportero de Pravda, V. V. Lobodá.

Por cierto, algunas de las últimas fotos del líder, se las tomó también su querida hermana María, cuando sufrió el cuarto y definitivo infarto cerebral, fruto dramático del atentado que le habían hecho, el día de su muerte, en la tarde del 21 de enero de 1924.

Fuentes: •Vladimir Ilich Lenin. Álbum de fotografías y documentos cinematográficos. Editorial Planeta, Moscú, 1983. Esbozo biográfico de V. I. Uliánov (Lenin), Moscú, Editorial de Literatura Política, de G. Obychkin, K. Ostradjova, A. Smirnova y E. Stetiferóvskaia, Moscú, 1966.

  • Un hombre grande y sencillo. Editorial Progreso, de L. Kinetskaia, K. Mastakova y Z. Subbotina, Moscú, 1956.
  • ¿Enterrar a Lenin?, de Enrique Ubieta Gómez, Revista Contracorriente, Año 3, No. 7, 1997.

Publicado el 22/04/2020 en Variado. Añade a favoritos el enlace permanente. 1 comentario.

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