¿Gripe o resfriado común?

Por: Dr Alberto Quirantes Hernández

La gripe o influenza es una enfermedad infecciosa de mamíferos causada por un tipo de virus de la familia Orthomyxoviridae, descritos por primera vez en 1931. La palabra gripe es de origen francés, grippe, procedente del suizo-alemán grupi, acurrucarse. Influenza procede del italiano.

Las manifestaciones clínicas de la gripe en humanos ya  fueron descritos por Hipócrates hace 2400 años. Desde 1510 se han reportado 31 pandemias. El primer registro detallado de una de ellas se realizó en el año 1850.

GRIPE EN HUMANOS

Los virus de la gripe circulan por todo el mundo y pueden afectar a cualquier persona de cualquier edad.

Cuando se comparan con los síntomas del resfriado común, las manifestaciones clínicas de la gripe tienen una aparición más repentina, son más severas, duran más y está causada por un tipo diferente de virus.

El llamado periodo de incubación, tiempo transcurrido entre la adquisición de la infección y la aparición de la enfermedad  es de aproximadamente 2 días. La recuperación completa se alcanza en una o dos semanas.

Las epidemias anuales de gripe pueden afectar gravemente a todos los grupos de edad, pero los más vulnerables a sufrir complicaciones son los menores de 2 años y los mayores de 65.

También las personas con determinadas enfermedades, tales como inmunodepresión o afecciones cardiacas, pulmonares, renales, hepáticas, sanguíneas o metabólicas como la diabetes.

La gripe puede agravar enfermedades crónicas previas, sobre todo cardiorrespiratorias, como sucede en pacientes con enfisema, bronquitis crónica, asma o enfermedades cardiacas.

El tabaquismo es otro factor de riesgo asociado con cuadros más graves y vinculada a  mayores posibilidades de fallecimientos.

CUIDADO CON LA TRANSMISIÓN

La gripe se transmite de los individuos infectados por medio de la secreción nasal, bronquial o salival  a través de gotas pequeñas saturadas de virus  y expulsadas con la tos o los estornudos o sólo al hablar. También es transmitida por la sangre y por las superficies u objetos contaminados con el virus.

Estos virus pueden ser fácilmente inactivados mediante detergentes o desinfectantes. Por eso la higiene debe ser una constante en estos casos. Para evitar la transmisión, los infectados deben lavarse las manos regularmente y cubrirse la boca y la nariz con un pañuelo de papel, al toser o estornudar y hablar a prudente distancia del interlocutor.

EL COMIENZO

Los primeros síntomas habitualmente son los estornudos con sensación de resfriado, fiebre elevada de hasta 39 °C, cansancio intenso, con dolores musculares y articulares.

El malestar general suele provocar postración por parte del paciente y la inaplazable necesidad de guardar cama durante varios días. Se presentan  dolores musculares generalizados, más intensos en espalda y piernas y con persistente dolor articular, más vivo en ambas rodillas, manifestaciones conocidas como  el “trancazo”.

LOS SÍNTOMAS

Los síntomas más frecuentes son dolor faríngeo con sólo tragar saliva y sensación de sequedad en la garganta y tos seca o sin expectoración.

Hay congestión nasal con estornudos y producción de mucosidad transparente, así como fiebre alta con escalofríos con una duración entre uno y siete días. El dolor de cabeza fijo es consecuencia de la fiebre.

Es habitual el lagrimeo y sensación de dolor detrás de los ojos. Aparece al pedirle al paciente miradas laterales y es un síntoma muy característico de la gripe. La falta de aire sólo suele producirse si hay alguna enfermedad respiratoria previa. La expectoración aparece al final del periodo febril, entre uno y siete días, y es parte de la convalecencia.

RECUPERACIÓN

Las epidemias pueden causar gran ausentismo laboral y escolar así como pérdidas en la productividad. En los climas templados las epidemias se producen sobre todo durante el invierno, mientras que en las regiones tropicales pueden aparecer durante todo el año, produciendo brotes más irregulares.

La mayoría de las personas que contraen la gripe se recuperan en una o dos semanas, la primera parte por el transcurso de la enfermedad y la segunda de convalecencia. Pero el consejo más oportuno es acudir a su médico tan pronto se manifiesten los primeros síntomas de cualquier cuadro febril  para evitar el autodiagnóstico y la automedicación.

 

 

Publicado el 13/06/2019 en Salud y etiquetado en , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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